Una persona exitosa debe estar dispuesta a sobresalir entre los demás, son pequeños pasos y acciones las que determinan en que bando prefieres estar.
Cuenta la historia que un viejo granjero decidió dejar en herencia su propiedad a uno de sus hijos, porque se encontraba muy anciano para seguir haciendo el trabajo duro de labrar la tierra. Reunió a sus dos hijos y luego de una larga charla les manifestó su decisión: La granja quedaría en posesión de su hijo menor.
De inmediato el hijo mayor replicó furioso, que su padre lo había traicionado. – ¡Tú debiste dejármela a mí, porque he trabajado más tiempo que él en la granja! – El padre, entristecido le pidió que se calmara y les propuso que realizaran una tarea para reconsiderar su decisión.
Hijo, le dijo el padre al hermano mayor, necesitamos más acciones. Vas a ir a la granja de Cibi y vas a ver si tiene vacas a la venta. El hijo se dispuso enseguida y al rato volvió para informarle:
– Padre, Cibi tiene 6 vacas a la venta.
El anciano le agradeció graciosamente a su hijo el esfuerzo y a continuación buscó a su hermano menor y le indicó lo siguiente:
– Necesito que hagas algo por mí. Necesitamos más acciones, Vas a ir a la granja de Cibi y vas a ver si tiene vacas a la venta.
El hijo menor hizo lo que el padre le pidió, un poco más tarde regresó con el siguiente reporte:
– Padre, Cibi tiene 6 vacas a la venta, cada vaca costará 2.000 rupias, pero si queremos comprar más de seis, podría bajar el precio unas cien rupias por animal. También dijo que está por recibir un nuevo rebaño de vacas Jersey Especial la próxima semana, si no tenemos prisa valdría la pena esperar. Sin embargo, si necesitamos las vacas con urgencia, podría entregarlas mañana mismo.
El padre agradeció graciosamente al hijo menor por su trabajo. Luego se volteó hacia el hermano mayor y le dijo: “Es por eso que tu hermano menor quedará a cargo de la granja”.
La razón por la que el hijo menor obtuvo la granja es porque estaba dispuesto a hacer un poco más de lo que le habían pedido. Esta virtud se traduce en la actitud que asumimos diariamente en la escuela, el trabajo, nuestra profesión, los hobbies, la familia o nuestros amigos.
Aquellos que están dispuestos a ir por encima y más allá cosecharán los beneficios de su trabajo y dedicación.
¿Qué separa a las personas Ordinarias de las Extraordinarias?
Para ser un buen trabajador, sólo debes seguir las instrucciones, pero para ser un “Gran Trabajador”, debes anticipar el siguiente paso.
Muchas personas esperan pasivamente que les den una orden para actuar, en lugar de tomar la iniciativa y hacer un poco más sin tener que preguntarle al jefe.
Si te piden que hagas un ensayo escolar, seguramente te ocuparás de cumplir las pautas. La extensión del trabajo, seguir el tema indicado, indicar las citas, etc. Pero, ¿verdaderamente pones tu corazón en esto? ¿Pensaste en cómo abordar el tema para darle a tu profesor una nueva percepción del asunto? ¿Estructuraste el ensayo para lograr el máximo impacto?
Si no lo hiciste, está bien, seguramente habrás aprobado la materia. Pero ese ensayo nunca será recordado.
Cuando te asignan una tarea en tu trabajo, te aseguras de cumplir todos los requisitos para realizar la asignación. ¿Pero puedes anticipar el siguiente paso? ¿Analizas los procesos para mejorar su efectividad?
Si te conformas con rendir el mínimo necesario, no te preguntes porqué no has sido promovido a un puesto superior, tal vez sea la hora de reflexionar al respecto.
Las personas exitosas no sólo completan la tarea que se les asigna, además piensan de qué manera pueden mejorar su trabajo, sólo así logran sobresalir.
De esa manera es que podrás seguir adelante. Las personas exitosas planifican estratégicamente los pasos que deben dar para alcanzar su meta final.
Anticipar desafíos y cambios
Las cosas no siempre salen como las planeamos y tampoco puedes suspender todas las actividades, por el simple hecho de que no se den como querías. En su lugar, debes asumir los retos y pensar en diferentes formas de superar los obstáculos, uno de los aspectos en que sobresalen las personas exitosas es por su capacidad para pensar rápido y planear estrategias que les permitan vencer las dificultades.
Una de las cualidades que permite distinguir una persona exitosa de otro mediocre, es que son capaces de identificar sus debilidades y en consecuencia encuentran maneras para mejorarlas y convertirlas en fortalezas.
Las personas exitosas siempre tratan de mejorarse a sí mismas, sabiendo que siempre podrán hacerlo mejor. La complacencia es su peor enemigo.
No hay nada malo en ser una persona promedio, siempre y cuando estés cómodo con tu posición y no sientas la necesidad de esforzarte. Pero con sólo darte cuenta de que mantendrás tu nivel actual en forma pasiva, siguiendo órdenes e instrucciones, sin nunca aportar tus pensamientos o ideas, debe ser frustrante.
Asumir que nunca te pedirán tu opinión, tu experiencia jamás será requerida, asumir que pertenecerás al tipo de fuerza laboral que llamamos «cuerpos», un conjunto de personas que cumplen su trabajo, pero nunca van a surgir ni a progresar en su carrera.
Las empresas necesitan abejas trabajadoras para hacer que el negocio funcione, por lo que seguramente contarás con un puesto donde te quedarás hasta que te jubiles, pero si quieres que te valoren por tus ideas, necesitarás demostrar que eres un activo valioso, una fuerza a tener en cuenta.
Si realmente aspiras pasar de ser el que sigue las órdenes, al que las da, entonces debes aportar opiniones, expresar tus ideas y no tener miedo de ponerlas en movimiento.
Al tratar de subir la escalera corporativa encontraras una cantidad abrumadora de competencia, por eso tienes que crear una buena impresión y estar dispuesto a dejar tu huella para ser notado.
Esto lo lograrás mejorando los procesos y el entorno, conformarte con seguir las instrucciones y hacer un «buen trabajo» no hará ninguna diferencia.
Mi experiencia personal
La mayor parte de mi vida trabajé en servicios de comida como cocinero, sin embargo mi objetivo era alcanzar el estatus y reconocimiento de una Estrella de Michelin y finalmente trabajar en una de esas cocinas relucientes, estrictas y estupendas que la mayoría de los cocineros sólo logran soñar.
Finalmente cuando tuve mi oportunidad, entré para la entrevista con mis cuchillos afilados y el uniforme planchado.
Un intimidante chef me llevó a una nevera y me dijo que preparara cualquier cosa que quisiera, enseguida entré en pánico y me puse a preparar algo seguro, un plato muy ordinario que incluía trozos de naranja caramelizada.
Rocié las naranjas con azúcar y las acomodé sobre el pollo para caramelizarlas, pero en ese momento el horno no encendió.
Uno de los cocineros me entregó un soplete diciendo que lo usara para calentar el pollo porque el piloto no funcionaba, pero en vez de eso, saqué las naranjas para un platón y utilicé el soplete para caramelizarlas y luego ponerlas sobre el pollo.
Para ser honesto, mi plato de pollo a la naranja muy probablemente no me hubiera conseguido el reconocimiento del jurado, pero al usar el soplete, le dio al caramelo un color y textura extraordinario que valió excelentes comentarios.
Fue la capacidad de pensar rápidamente en una alternativa lo que en realidad me valió el galardón. Para ser exitosos, no podemos estancarnos, debemos aceptar retos y pensar en la mejor manera de superarlos.
Lo más importante, es tener el valor para sobresalir. El éxito puede ser atemorizante porque necesitas comprometerte con él.
No debes quedarte deseando el éxito, ¡necesitas trabajar para lograrlo!
